Lo que la policía encontró en esta casa, los hizo llamar a un sacerdote


Autoridades del gobierno de Brasil encontraron algo escalofriante que está causando gran indignación en varias partes del mundo, esto sucedió en las favelas de Río de Janeiro, donde la policía intervino debido a una llamada telefónica que hicieron los vecinos de un hombre solitario pero que llamaba mucho la atención, la situación parecía bastante extraña.



El grupo de agentes encargado de la investigación acudió a registrar su vivienda, ya que de ahí se desprendían fuertes olores y se escuchaban ruidos extraños, mismos que despertaron la curiosidad de sus vecinos. 



Cuando los agentes llegaron y observaron lo que este hombre escondía encontraron algo en verdad escalofriante…

En el interior de los congeladores se encontraban más de 600 tiburones martillo sin vida y sin piel, listos para ser transportados. 


Y es que actualmente más de 16 especies de tiburones que habitan en esa área se encuentran en peligro de extinción, son vendidas de manera ilegal en el sur de Brasil. Un negocio que genera miles de millones de dólares en ganancias cada año. 

Sin embargo la sorpresa llegó después, ya que en una habitación del lugar encontraron símbolos e inscripciones muy extrañas, pintadas con sangre del animal, además de cientos de estos animales muertos en posturas y posiciones que sugieren la práctica de algún tipo de ritual satánico. El miedo de los agentes fue tan grande que se vieron obligados a llamar a un sacerdote para que pudiera explicarles lo que había sucedido.


A inicios de la década pasada el gobierno brasileño tomó medidas prohibiendo el tráfico y la pesca de dicha especie, sin embargo, el aplicar estas medidas no ha sido suficiente, ya que a pesar de ser ilegal su obtención existe una alta demanda en todo el mundo. En China por ejemplo, se consume su carne y su aleta como algo muy nutritivo, dicen que su sabor es inigualable y se considera un platillo para preparar en celebraciones. 

A pesar del peligro en el que se encuentran estos peces, a los traficantes, así como a este sujeto que los mantenía escondidos en su domicilio, parece no importarles el riesgo en el que ponen a los indefensos animales; al ser descubierto el hombre de 55 años de edad, cuya identidad no fue revelada por las autoridades, negó rotundamente ser el autor intelectual del delito, alegando que él solamente los guardaba para un amigo. Aun así el sujeto detenido podría enfrentar hasta 10 años de prisión y se le impuso una multa de aproximadamente 200 mil dólares. 


Esperamos que el culpable sea castigado como merece por un delito tan grave y que la comunidad sea consciente de que con este tipo de actitudes se está afectando directamente a la naturaleza y el defender a estos animales sea una tarea de la que todos participen en medida de lo posible.

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